Nuevebits

Jugando a… Dungeon Siege III

Hacer interesante la exploración, el leveleo y el combate, buscando el equilibrio de todo eso haciendo que cada una de esas partes sea profunda y esté cuidada es la clave de los Dungeon Crawler… El problema es que ahora uno se pregunta ¿Profunda y cuidada para quién?


¿Explorar mazmorras oscuras esquivando orcos y buscando princesas que salvar,
con un power up en la mano? Eso se inventó en Ibiza

Recuerdo haber jugado, no hace mucho, al Etrian Odyssey de Nintendo DS, un mazmorras árido, duro y de un estilo esquemático (uno se movía a través de rectángulos y todo eran menús). Ese juego lo petó a muchos niveles y representa lo que (pienso) debería ser siempre un juego de mazmorreo: difícil, jodido y retorcido. También le di a Demon´s Souls que, aunque éste no pude jugarlo mucho porque me tuve que poner con el fin de carrera (que por cierto, ya he aprobado, habemus arquitecto ¡Epic Win!), me gustó descubrir que el mazmorreo evolucionaba hacia lo que a mí me gustaba: ser jodido a todos los niveles, incluso haciendo sufrir al jugador; sólo le faltaba ese puntito multijugador (más claro, porque su planteamiento estaba guay) de llamar a un colega por teléfono para viciar como putas durante días y, aunque sé que no es imprescindible para este tipo de juegos, no pasa nada por introducirlo, una trama interesante (no sé, si le voy a dedicar chorrocientas horas a hacer lo mismo pues tener una motivación ¡No es un imposible!), en definitiva: dejar atrás a Diablo II

¿Es posible dejar atrás a Diablo II?

En ese buen camino que había tomado el asunto, se estrelló contra nosotros el meteorito de “hemos trabajado duro para que el juego sea accesible para todo el mundo”, que ha sido algo así como la inquisición para los juegos de rol ¿Un menú? ¡A la hoguera! ¿¿¿Equipamiento que no es sólo un +1 a nuestro anterior equipamiento??? ¡¡¡Brujas!!! Algo que ha hecho algo de pupa al juego del que hablamos, además de a otros tantos. Lo digo desde aquí: añoro los menús, extraño navegar por estadísticas y equipamientos para escoger el adecuado porque hace que “la búsqueda” sea menos agradable (¿Para qué busco si lo que quiero encontrar me da igual?)

En ese punto se instala Dungeon Siege III, un juego con muchísimo potencial pero que, en lugar de buscar dar ese paso adelante con respecto a Diablo o a Etrian Odissey o incluso Demon´s Souls, pretende aportar esos mismos elementos pero de una forma ligera y accesible, tanto que no hace falta ni un tutorial, es decir, un Dungeon Crawler para el veranete, sin rollos raros que te hagan pensar. Dungeon Siege III es una reducción a lo elemental, a lo básico: misiones por doquier para cumplir que se basan en pequeñas y muy ligeras conversaciones (donde se ve algo de la magia de la que hablaron Avellone y Agonz, pero poco), un combate sencillo pero satisfactorio y una colección de objetos que conseguir que nos subirán distintos stats. La sencillez también se va a la elección del personaje, cuatro a escoger cuyas bazas se encuentran en el modo de enfrentarse al combate (rango de ataque, modo de esquivas y chorradillas varias)

La gran baza del juego es la posibilidad de ser jugado a cuatro jugadores que pueden entrar y salir en local y online cuando les salga de la minga, así que te metes en tu propia partida y, mientras avanzas en la historia, te entran otros jugadores que te echan un cable, cosa que se agradece en los enfrentamientos finales donde el juego se vuelve muy divertido. Consejo para disfrutar el título: ponlo en difícil y busca a tres colegas más.

Los combates con los bosses están muy bien planteados ya que siempre vienen acompañados de secuaces que atacan a distancia si es que el jefazo mete hostias físicas a puñetazos ; es decir, que se busca siempre un enfrentamiento a distintos niveles para la cooperación del equipo. La manera de atacar y defendernos se basa en dashes para evitar golpes y luego botón de atacar, con distintas magias de apoyo según tu personaje. Estos dashes son la piedra angular del juego que le permiten llenar la pantalla de bolas de luz enemigas como si de un shooter de naves se tratara y uno a esquivar, esquivar, esquivar y cuando se tiene oportunidad: atacar, atacar, atacar. Aquí es cuando Dungeon Siege III lo peta y, a la vez, demuestra su poca ambición más allá de ofrecer un título divertido para pasar el verano… la cámara, muchachos, esa maldita cámara…


Si salirrrr del espacio entrrrre mis manos, ¡matarrrr!

Porque DS III no la caga en los menús, ni siquiera porque sea un action rpg en el que no puedes sacar un menú radial sin detener la acción, no, tampoco en un apartado gráfico cutrillo; el problema que tiene es que, aunque haya cuatro jugadores jugando a la vez, sólo hay una cámara para todos, cuando debería haber una cámara dedicada a cada personaje y un mapa general para localizar los hitos y las cosas que estos hacen, os explico: sabiendo que el juego era sencillo, bpuse el modo difícil y salté a jugar buscando un desafío molón; y lo encontré con los bosses. Entró gente jugando online (un par de ellos) y la cosa se puso interesante. Problema: murieron los dos y en este título puedes resucitar a tus compañeros caídos pulsando R1 (Una buena idea porque al permitir la resurrección el juego puede concederse un pelo más de dificultad y un plus a las opciones jugables) pero dos putos cadáveres inmóviles en cada esquina de la pantalla sumados a que hay un límite para ver campo de juego (zoom -) consiguen que la jugabilidad se vaya al traste: siendo imposible controlar bien las esquivas y desesperándote porque la movilidad se limita; pese a que dos magos, que no puedo ver, me lanzaban proyectiles teledirigidos.

Ése es el gran fallo del juego, por lo menos cuando no estás enfrentándote con enemigos finales puedes echar a correr del enfrentamiento en cuestión y, al salir del alcance de la cámara, el cadáver a resucitar se teletransporta mágicamente a tu lado (¿alguien ha dicho apaño de última hora?) Ésta es una de esas cosas que da rabia asumir, porque al jugar en local entiendo que sólo pueda haber una cámara para todos pero ¿jugando online? …. dolor.

Con todo, Dungeon Siege III no deja de ser divertido. Pese a ser sencillas, las misiones y su planteamiento proponen una experiencia entretenida aunque las opciones conversacionales son demasiado directas. El combate, aunque lastrado por la cámara está bien pensado y los menús, ligeritos, cumplen su función. Si quieres un juego de machacar botones, avanzar y subir de nivel sin romperte mucho la cabeza, éste es tu juego

Una sencillez en todos sus apartados, impide un amor absoluto

Pero entre varios, se deja jugar

Más cositas buenas...
Implantes de silicona [Arti-culeando]
¿Sin sobremesa?
Perdiendo la elegancia [Arti-culeando]
Alita, Ángel de Combate [Chachi Cómics]

3 Grititos

  • No es el primer comentario que leo en esta línea sobre DSIII. Me había planteado la posibilidad de probarlo, pero cada vez lo veo menos claro.
    Los juegos de rol son muy concretos y a la vez muy diversos. Cada uno tiene en mente su rpg ideal, ese que nunca llega.

    Es que toda la parte “casual” (para entendernos) del juego no es mala, es una decisión que han tomado y, oye, no está mal; pero el asunto de la cámara lastra mucho una jugabilidad que crea combates muy divertidos, pero al limitar las esquivas por poner sólo una sola cámara…

  • Yo no soy muy de rpg’s, mi rpg ideal es Mass Effect, que de mecánica rpg tiene más bien poco.

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